lunes, 28 de agosto de 2017

RUGBY Y NEUROCIENCIA


Mirar para adelante para atacar y defender

En la actualidad el rugby está más impredecible, más demandante, más estratégico gracias al enorme avance en las metodologías y sistemas de entrenamiento y de juego.

Ya no basta con tener jugadores talentosos, ya no alcanza con más horas o sesiones de entrenamiento, en determinados momentos hace falta recurrir a los aportes que la ciencia pueda darnos para desarrollar y utilizar el máximo potencial posible de cada uno de los jugadores.

Dentro de éstas ciencias de apoyo y consulta se encuentra la Neurociencia, donde se entrenan las capacidades cognitivas del deportista que nos ayudarán a construir y desarrollar jugadores más inteligentes, más atentos, más enfocados, más concentrados, lo que les permitirá resolver situaciones de juego con mayor anticipación y velocidad.

Dentro de éstas capacidades cognitivas esta la VISION, que es una de las fuentes de información mas importantes en el ser humano (Schmidt 1988 - Hernández 2005) y ésta relevancia se va acrecentando cuando hablamos de deportistas de rendimiento, en especial cuando el entorno es variable y los objetos en movimiento adquieren velocidades elevadas, variables y recorridos difíciles de anticipar.

En el rugby, el juego evoluciona cada día más en la ejecución veloz de gestos técnicos y esto hace que el tiempo en la toma de decisiones sea cada vez menor y crucial para el éxito de la acción, proceso por el cual una adecuada percepción visual es imprescindible (Abernethy 1988 - Williams 1991 - Granda y Cols 1994).

Por lo tanto el deportista debe emplear estrategias visuales destinadas a identificar y resolver el problema que el oponente le presenta (Rippol 1991).

Percibir y decidir es un proceso constante y determinante en el rugby y se produce innumerable cantidad de veces en un entreno y en un  partido.

Actualmente este proceso cognitivo está siendo estudiado y los aportes de la ciencia son facilitadores para incorporar a los entrenos. El 80% de la información que toman los jugadores ingresa a nuestro cerebro a través del sistema visual, la imagen es captada por los ojos y viaja hacia los lóbulos occipitales en la parte posterior - inferior del cerebro donde la imagen es “vista”, desde allí recorre un camino hacia las áreas motoras para “decidir” que plan de acción es el adecuado.

Este camino que realiza la imagen se puede medir en milisegundos. La población en general procesa la información  visual y pone en marcha la respuesta motriz en aproximadamente 400 milisegundos, los deportistas los hacen en aproxim. 250 miliseg. Y se observó en deportistas destacados y de elite hacerlo en 150 milisegundos.

Si llevamos éstos tiempos al juego, esta diferencia de tiempo entre percibir y actuar puede ser decisiva. Un jugador inteligente mantiene la mirada en lugares y acciones donde la información es relevante y su lectura del juego le permite anticipar con mas precisión los movimientos planteados por el oponente y así será un jugador mas rápido y mas eficiente a la hora de resolver situaciones de táctica individual y/o colectiva.

Trabajar sobre las habilidades visuales, mirar hacia adelante para atacar y para defender, como tener conciencia de la visión periférica y poder tomar información para resolver las situaciones del juego en forma rápida y correcta…hoy en nuestro rugby son un elemento más a tener en cuenta a la hora de diagramar y planificar el entrenamiento diario.

Un aspecto más que con la ayuda de la ciencia al momento de programar el entrenamiento nos podemos direccionar hacia el desarrollo de un jugador inteligente.

Lic.Prof. Pablo Martinez
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